Juntos, en ovillo,
duermen los mellizos;
cuando se separan,
estirados andan.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
