adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».