Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
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Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
