Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
