adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Aunque la quite del agua, sigue en agua.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.