adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.