Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
