adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.