adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.