Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
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El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
