adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.