Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
más adivinanzas de la naturaleza...
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
