Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
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Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
