Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
más adivinanzas de la naturaleza...
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
