Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
más adivinanzas de la naturaleza...
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
