Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
más adivinanzas de la naturaleza...
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
