Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
