adivinanzas para niños

Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.

 

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Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.