Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
más adivinanzas de la naturaleza...
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
