Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
