Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
