Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
