Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
