Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
