Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
