Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Adivíname ésa.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
