Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
