Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
