Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
