Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Adivíname ésa.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
