Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
