Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
