Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
