No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
