No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.
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Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
