No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
