adivinanzas para niños

No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.

 

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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.