No soy el sol,
tampoco el fuego;
pero la casa
bien que caliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Adivíname ésa.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
