adivinanzas para niños
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las adivinanzas para niños más diver

Blanca soy
y, como dice mi vecina,
útil siempre soy
en la cocina.


Somos blancos, larguiruchos,
nos fríen en las verbenas,
y dorados, calentitos,
nos comen nenes y nenas.

Con el dinero lo compro,
con los dedos lo deslío,
por la cara me lo como.

Blanca fue mi niñez,
morada mi mocedad,
negra y prieta mi vejez,
adivina qué será.


Negra por dentro,
negra por fuera,
es mi corazón
negra madera.

Carece de boca y come,
no tiene piernas y huye;
allí donde aparece
todo lo quema y destruye.


Cuatro hermanos creó Dios,
en nada los hizo iguales,
son enemigos mortales,
los dos de los otros dos.
El uno mantiene al mundo,
el otro bautizó a Cristo,
el otro está en el infierno
y el otro no lo hemos visto.

Si me tiran por el suelo
ya no hay quien me recoja,
y el que quiera sostenerme
es seguro que se moja.


De la tierra voy al cielo,
y del cielo he de volver,
soy el alma de los campos,
que los hace florecer.

¿Quién será la que pasa
entre mis ojos,
si no soy más que un puente
y no la cojo?


En la ventana soy dama,
en el balcón soy señora,
en la mesa cortesana
y en el campo labradora.

Soy dama cruel, temerosa,
me paseo en verde prado,
y todo aquel que me mira
se queda muy espantado.
Yo luzco un largo vestido
que en tienda no fue comprado,
no fue por mano de sastre,
ni medido, ni cortado.


Dicen que la tía Cuca,
se arrastra con mala racha.
¿Quien será esa muchacha?

Orejas largas, rabo cortito;
corro y salto muy ligerito.


Tiene las orejas largas,
tiene la cola pequeña,
en los corrales se cría
y en el monte tiene cuevas.

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.


Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.

Soy señor muy elegante
y excelente nadador,
y puedo hacer con mi cuello
signos de interrogación.


En el estanque me admiran,
por mi elegancia y belleza
tengo cuello largo y fino
y muy bonita cabeza.

Anido en las torres,
largo cuello tengo
y todos los años
por San Blas vengo.


En alto vive,
en alto vuela,
en alto toca
las castañuelas.

Es blanca como la nieve,
es negra como el carbón,
las patas como una vela,
el cuello como una hoz.


Mis patas largas,
mi pico largo,
hago mi casa
en el campanario.