Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
