Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
