Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
