adivinanzas para niños

Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.

 

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Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Aunque la quite del agua, sigue en agua.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.