Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
