Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
