Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
