Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
