Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
