Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
