Podrás tocarlos,
podrás cortarlos,
pero nunca contarlos.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
