Podrás tocarlos,
podrás cortarlos,
pero nunca contarlos.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
