Si bien empiezo con bo,
no soy bota ni botijo,
¡bobo, tonto!,
¡qué lo he dicho!
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Siempre de mí dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor y me tratan, con la nobleza del don.
Don dedín tiene un sombrero para no hacerse agujeros.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.
Soy alta y delgada, tengo un ojo, hago vestidos y no me los pongo.
Si bien empiezo con bo, no soy bota ni botijo, ¡bobo, tonto!, ¡qué lo he dicho!
Cuanto más largas más cortas, cuanto más cortas más largas.
Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.
Tengo pie y no tengo boca, hilo meto, hilo asomo, tengo dientes y no como.
Locomotora no soy, mas cuando con vapor voy, dejo muy alisado si me usan con cuidado.
