adivinanzas para niños

Si bien empiezo con bo,
no soy bota ni botijo,
¡bobo, tonto!,
¡qué lo he dicho!

 

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Soy alta y delgada, tengo un ojo, hago vestidos y no me los pongo.

Cuando me caliento hasta los talones aliso camisas y pantalones.

Dama da, dama deja, y no se queja de lo que deja.

Pica, picando, colita arrastrando.

Cuando pasa ¡cómo pisa!, deja rasa la camisa.

Y lo es, y lo es y no me lo adivinas en un mes.

Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.

Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.

Siempre de mí dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor y me tratan, con la nobleza del don.

Un pie grave, ardiente y plano, va dejando el campo llano y, al pasar, su calentura va dejando en la llanura.