adivinanzas para niños

Sin vacación en sus cursos,
al principio son pequeños,
suelen nacer en montañas
y morir de marineros.

 

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Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.