adivinanzas para niños

Sin vacación en sus cursos,
al principio son pequeños,
suelen nacer en montañas
y morir de marineros.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.