adivinanzas para niños

Sin vacación en sus cursos,
al principio son pequeños,
suelen nacer en montañas
y morir de marineros.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.