adivinanzas para niños

Sin vacación en sus cursos,
al principio son pequeños,
suelen nacer en montañas
y morir de marineros.

 

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En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.