Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
