Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
