Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
