Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
