Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
