Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Adivíname ésa.
