Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
