Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
