Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
