Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
