Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Adivíname ésa.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
