Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
