Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Adivíname ésa.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
