Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Adivíname ésa.
