Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
