Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Adivíname ésa.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
