Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
