Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
