Te lo digo y
no me entiendes,
no tengo boca y
si tengo dientes
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
