Tengo copa y no soy árbol,
tengo alas y no soy pájaro;
protejo del sol a mi amo,
en invierno y en verano.
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Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
