Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.
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Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
