adivinanzas para niños

Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.

 

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Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.