adivinanzas para niños

Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Rompe y no tiene manos, corre y no tiene pies, sopla y no tiene boca, ¿Qué te parece que es?

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.