adivinanzas para niños

Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.

 

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Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.