Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
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Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
