adivinanzas para niños

Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.

 

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Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.