Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
