adivinanzas para niños

Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.

 

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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.

Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.