Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
