adivinanzas para niños

Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.

 

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De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.