adivinanzas para niños

Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.

 

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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

Aunque la quite del agua, sigue en agua.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.