Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
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Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
