Tienen justo cinco dedos
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
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Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
