Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
