adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

En las regiones polares se encuentra en todos los mares.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.