adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.