Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
