Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
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En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
