Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
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No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
