Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
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Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
