adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.