Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
