adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.