adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.