adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.