adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.