Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
