Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
