Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
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Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
