adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.