Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
