Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
más adivinanzas de la naturaleza...
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
