Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Dos estrellas se han perdido, en el cielo no aparecen, en tu casa se han metido y en tu cara resplandecen. ¿Qué son?
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
