Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Si los abro veo si los cierro sueño.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
