Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
¿Cuál es la mitad de uno?
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Parecen persianas, que suben y bajan.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
