Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
