Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
Si los abro veo si los cierro sueño.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
