Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
