Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
