Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
