Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
¿Qué planta será la que en el hombre está?
