Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.
