Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Si los abro veo si los cierro sueño.
