Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
¿Qué planta será la que en el hombre está?
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
