adivinanzas para niños

Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre

 

más adivinanzas del cuerpo humano...

Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.

Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.

Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.

Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.

Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.

¿Cuál es la mitad de uno?

¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.

Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.

Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.