Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
