Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
