Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
