Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
