Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
