Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
¿Qué planta será la que en el hombre está?
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
¿Cuál es la planta más olorosa?
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
