Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
