Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
