Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
