Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
