Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
