Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
más adivinanzas del cuerpo humano...
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
