Una piel que es otra piel,
una mano que no es mano
y el frío se aguanta bien.
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Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
