Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
