adivinanzas para niños

Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan

 

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En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.