Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Rompe y no tiene manos, corre y no tiene pies, sopla y no tiene boca, ¿Qué te parece que es?
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
