Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
