Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
