Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
