Van y llegan,
se llevan lo que traen
y lo que traen se llevan
más adivinanzas de la naturaleza...
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
