Ya ves, ya ves,
tan claro que es.
No me la adivines
de aquí a un mes.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
