Ya ves, ya ves,
tan claro que es.
No me la adivines
de aquí a un mes.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
