Ya ves, ya ves,
tan claro que es.
No me la adivines
de aquí a un mes.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
