Ya ves, ya ves,
tan claro que es.
No me la adivines
de aquí a un mes.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
