Ya ves, ya ves,
tan claro que es.
No me la adivines
de aquí a un mes.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
