Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
