Sin ella en la mano
ni entras ni sales,
ni vas a la calle.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
