adivinanzas para niños

Me compran para dormir
y me encanta sacudir.
¿Qué soy?

 

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La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.

Con patas y espalda, no se mueve ni anda.

No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.

Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.

¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.

De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.

Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.