A muchos se lo suelen tomar
si antes no se ha ido a pelar.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
