Aunque yo nunca me mueva
por mí suben, por mi bajan;
soy de diversas materias
y mi utilidad la halagan.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
