Aunque yo nunca me mueva
por mí suben, por mi bajan;
soy de diversas materias
y mi utilidad la halagan.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
