adivinanzas para niños

Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león

 

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Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.

Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.

De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.

Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.

Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.

Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.

Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.

Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.