Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
