Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
