Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
