Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
