Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Adivíname ésa.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
