Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
