Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
