Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
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Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
