Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
