Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
