Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
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De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
