Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
