Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
