Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
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Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
