Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
