Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
