Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
