Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
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Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
