Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
