Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
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Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
