Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
