Dos niñas asomaditas,
cada una a su ventana,
lo ven y lo cuentan todo,
sin decir una palabra.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
