En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
