En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
