En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
