En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
