En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
