En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
