En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
