En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
