En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
