En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
