En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron,
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto,
porque no sé comer nada.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
