En el campo soy hallada
y al fuego alimento.
Donde quiera que soy llevada,
es para darme tormento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
