En el campo soy hallada
y al fuego alimento.
Donde quiera que soy llevada,
es para darme tormento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
