En el campo soy hallada
y al fuego alimento.
Donde quiera que soy llevada,
es para darme tormento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
