En el campo soy hallada
y al fuego alimento.
Donde quiera que soy llevada,
es para darme tormento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
