adivinanzas para niños

En el cielo soy de agua,
en la tierra soy de polvo,
en las iglesias de humo
y mancha blanca en los ojos.

 

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Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.