adivinanzas para niños

En un huerto no muy llano
hay dos cristalinas fuentes,
no está a gusto el hortelano,
cuando crecen las corrientes.

 

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Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.

Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.

A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.

Parecen persianas, que suben y bajan.

Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.

Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.

Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.

Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.

En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.