En un huerto no muy llano
hay dos cristalinas fuentes,
no está a gusto el hortelano,
cuando crecen las corrientes.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Parecen persianas, que suben y bajan.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven. ¿Qué es?.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
