En un huerto no muy llano
hay dos cristalinas fuentes,
no está a gusto el hortelano,
cuando crecen las corrientes.
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En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
