Hay en la plaza nueva
un monte, y en él dos cuevas.
Más abajo un pozo hondo
que tiene el brocal rojo.
Altas ventanas, iguales,
y en ellas, dos niñas bellas
que, a través de los cristales,
todo lo ven y lo observan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
