Hay en la plaza nueva
un monte, y en él dos cuevas.
Más abajo un pozo hondo
que tiene el brocal rojo.
Altas ventanas, iguales,
y en ellas, dos niñas bellas
que, a través de los cristales,
todo lo ven y lo observan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
