adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.