Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
