Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
