adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Aunque la quite del agua, sigue en agua.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.