Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
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Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
