Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
