adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.

No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.