adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Aunque la quite del agua, sigue en agua.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.