adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.

Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.