adivinanzas para niños

Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?

 

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Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.