Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
más adivinanzas de ropa y vestuario...
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
