Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
