Hoy cuando me levanté,
puse uno en cada pie.
Como no son los zapatos,
dime tú… ¿qué puede ser?
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Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
