adivinanzas para niños

Jamás aprendí a escribir
y soy muy gran escribana
y, con invención galana,
te suelo siempre servir
sin cansar tarde y mañana.

 

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Aunque sea tan pequeño, siempre separo y siempre detengo.

Con sus páginas abiertas te va ilustrando la mente, si alguna vez lo prestaras, lo perderás para siempre.

Dos son tres, tres son cuatro y cuatro son seis. ¿Qué son?

Tengo hojas sin ser árbol, te hablo sin tener voz, si me abres no me quejo, adivina quien soy yo.

Sin ser árbol, tengo hojas, sin ser bestia, un buen lomo y mi nombre en cada tomo.

Blancos son los campos, las semillas negras, cinco son los bueyes que el arado llevan.

Suelo ir de mano en mano, hojas tengo y no soy flor, y aun teniendo muchas letras no soy de nadie deudor.

Todas las palabras sé y, aunque todas las explico, nunca las pronunciaré.

No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.

Jamás aprendí a escribir y soy muy gran escribana y, con invención galana, te suelo siempre servir sin cansar tarde y mañana.