La cara que yo acaricio,
dejo de seda al momento,
porque ni un pelo se resiste
a mi marcha, ¡buen invento!
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
