Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.
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Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
