Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
