Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.
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No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
