adivinanzas para niños

Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.

 

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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.