adivinanzas para niños

Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.

 

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Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.

Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.

Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».