adivinanzas para niños

Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.

 

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Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería

Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.