adivinanzas para niños

Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.

 

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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.