Nicanor tenía un barco
y con él surcaba el río;
¿era este un barco pequeño
o este era un gran navío?
Lee despacio, Encarnación,
y hallarás la solución.
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Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
