No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
más adivinanzas de la naturaleza...
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
