No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
