No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
