No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
más adivinanzas de la naturaleza...
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
