No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
