Parecen persianas,
que suben y bajan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
