Parecen persianas,
que suben y bajan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
¿Qué planta será la que en el hombre está?
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
