Parecen persianas,
que suben y bajan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
