Parecen persianas,
que suben y bajan.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
