Porque no se caiga pagan,
pero, si se cae,
nadie se agacha
a recogerlo.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Dos estrellas se han perdido, en el cielo no aparecen, en tu casa se han metido y en tu cara resplandecen. ¿Qué son?
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
