¿Quién seré yo que encerrada
soy donde quiera que voy,
me encuentro siempre mojada
y al cielo pegada estoy.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
