¿Quién seré yo que encerrada
soy donde quiera que voy,
me encuentro siempre mojada
y al cielo pegada estoy.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
