Sin hablar puedo decir
lo que mi dueño ha pensado;
tengo un carro, aunque sin mula,
y me muero en tres espacios.
más adivinanzas de libros y escritura...
Con sus páginas abiertas te va ilustrando la mente, si alguna vez lo prestaras, lo perderás para siempre.
Como una ametralladora se escucha mi tableteo; pero estoy en la oficina, que mi oficio no es guerrero.
Entre mis hojas se esconden hadas, princesas y duendes. Cuando me lees de noche, sin darte cuenta te duermes.
Sabana blanca tendida, mariquita negra le baila encima.
Campo blanco, semilla negra, dos que la ven, uno que la siembra.
No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.
Por dentro carbón, por fuera madera, en tu maletón voy a la escuela.
Con mis hojas bien unidas, que no me las lleva el viento, no doy sombra ni cobijo, pero enseño y entretengo.
Muy chiquito, chiquitito, que pone fin a lo escrito.
Campo blanco, flores negras, un arado, cinco yeguas.
