Sin hablar puedo decir
lo que mi dueño ha pensado;
tengo un carro, aunque sin mula,
y me muero en tres espacios.
más adivinanzas de libros y escritura...
Dos son tres, tres son cuatro y cuatro son seis. ¿Qué son?
Entre mis hojas se esconden hadas, princesas y duendes. Cuando me lees de noche, sin darte cuenta te duermes.
Es un sabio gordinflón, si le preguntan no habla, sabe todas las respuestas, tiene todas las palabras.
Muy chiquito, chiquitito, que pone fin a lo escrito.
Soy pequeño, pequeñito, más con tal poder y arte que, si no me pegan bien, no van a ninguna parte.
Por dentro carbón, por fuera madera, en tu maletón voy a la escuela.
Sabana blanca tendida, mariquita negra le baila encima.
No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.
Con mis hojas bien unidas, que no me las lleva el viento, no doy sombra ni cobijo, pero enseño y entretengo.
Blancos son los campos, las semillas negras, cinco son los bueyes que el arado llevan.
