Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
