Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
