Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
