Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
