Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
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En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
