Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
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Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
