Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
