Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
