Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
