Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
