adivinanzas para niños

Un árbol con doce ramas,
cada rama, cuatro hijas,
cada hija, siete hijos,
me dices ¿cómo se llama?

 

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Cuando apenas he nacido, mi vida se acaba al punto; aunque no soy el primero, lo sigo por todo el mundo.

Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.

¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?

Soy un caballero muy aseñorado, tengo doce damas para mi regalo, todas van en coche y gastan sus cuartos, todas usan medias, pero no zapatos.

Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?

Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.

Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.

Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.

Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.

¿Qué día será, que entre el sábado y el lunes está?