Una copa redonda y negra,
boca arriba está vacía,
boca abajo está llena.
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Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
