Una señora,
muy enseñoreada,
siempre va en coche
y siempre va mojada.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
¿Cuál es la mitad de uno?
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
