Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
