Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
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Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Adivíname ésa.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
