Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
