Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
