Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
