Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
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Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
