Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
