Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
