Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
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Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
