Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
