Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
