Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
