adivinanzas para niños

Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.

 

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Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.

Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.

Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.

Durante el verano escondido, en el invierno encendido.

Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.

Con patas y espalda, no se mueve ni anda.