Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Adivíname ésa.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
