Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
