adivinanzas para niños

Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.

 

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Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.

Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.

Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.

Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.

A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.

No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.

En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.

Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?

Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.

Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.