Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Adivíname ésa.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
