Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
