Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
