Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
