Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
