Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
