Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
