Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
