Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
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Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
