Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
