adivinanzas para niños

Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.

 

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Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.

Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.

Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.

Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.

Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.

Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.

Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.

Una caja en tu casa que te sube y que te baja.

Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.