adivinanzas para niños

Vivo en el campo y en una ciudad grande,
y soy chico pero me usan por igual,
si dices mi nombre solo dirás la mitad.

 

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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.