Vivo en el campo y en una ciudad grande,
y soy chico pero me usan por igual,
si dices mi nombre solo dirás la mitad.
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Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
