Vivo en el campo y en una ciudad grande,
y soy chico pero me usan por igual,
si dices mi nombre solo dirás la mitad.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
